
Hoy vuelve a uno de los clubes que lo vió crecer. Con sus 45 años, es un ejemplo para muchos porque continúa con las mismas ganas de entrenar que hace 30 años. Su último paso, fue por Murialdo. Sin lugar a dudas, es uno de los baluartes del básquet de Mendoza, y junto a Mauricio Pedemonte y Matías Yunk, intentarán darle toda su experiencia a este plantel de mayoría juveniles que comanda Sebastián Figueredo. Démosle la bienvenida a Gustavo ("Manguera) Zulliger.
Con tu edad, todavía seguís jugando, sos todo un privilegiado de la vida y un ejemplo para muchos chicos. ¿Cómo te sentís vos?
Muy agradecido de poder seguir practicando este deporte a los 45 años.
-¿Cómo se da esta vuelta al club?
Con mucha alegría, porque siempre he dejado grandes amigos en todos los clubes que estuve, y muchas expectativas por el nuevo proyecto, porque me encuentro con grandes jugadores, chicos muy jóvenes, familiares como el caso de mi ahijado Juan Pablo (Pedemonte), que me da mucha alegría de compartir algunos entrenamientos con él.
Junto a Mauricio, son de lo más experimentados del plantel. ¿Sos de hablar con los más chicos, de aconsejarlos?
Jugar con Mauricio, es un gusto que me he dado en los últimos 2 años primero en Murialdo y ahora acá. Con respecto a los chicos, me gusta hablarles mucho, darles un poco la experiencia personal en lo que ha sido el básquet para mí en todos estos años. Y poder hacerles obviar ciertos pasos que yo ya los pase. Y que los chicos deben aprovechar, como entre ellos, el amor por el entrenamiento, que les va a dar una vida útil muy larga.
-¿Cómo has visto este grupo que se ha formado en la Primera?
Estamos armando el grupo, el equipo. Los chicos son muy apegados al entrenamiento, muy responsables, entrenan fuerte, son muy buenos jugadores. Falta conformar un buen equipo, un buen grupo, porque individualidades hay. Así que trabajando y con tiempo, lo vamos a lograr.
Fuente: Prensa Club Anzorena
